Aunque la Justicia debe esperar el resultado de las pericias científicas, las evidencias recolectadas ayer en el departamento donde un policía retirado habría tenido secuestrada a una adolescente de 17 años, son el testimonio de un tortuoso flagelo. Sobre un colchón tirado en el suelo había un cubrecamas y una almohada con manchas rojas que, se sospecha, sería sangre de la víctima.

El allanamiento se realizó en un edificio ubicado en Chacabuco al 600, frente a la plaza San Martín. En ese lugar el acusado habría tenido cautiva a la menor por tres días. Durante ese tiempo, según la denuncia, la drogó para violarla en más de una ocasión. Desde el sábado a la madrugada, cuando se aprehendió al acusado, el departamento permaneció custodiado por la Policía para evitar cualquier alteración de las pruebas, mientras el ex policía permanece detenido en la seccional 2ª.

Un equipo del Laboratorio Toxicológico, comandado por el oficial José Chazarreta, fue el responsable de cumplir la orden impartida por el Juzgado de la V Nominación. Junto a las demás pruebas, la Policía secuestró un colero de color rosa con cabellos que serían de la menor, una camisa a cuadros del imputado, dos bolsas con cabellos negros y nueve envoltorios de papel metálico de distintos colores.

El delito que se le imputa al sospechoso, que tiene 52 años y fue sargento de la Policía, se caratuló como secuestro extorsivo seguido de abuso sexual. A su vez, fuentes judiciales señalaron que en el transcurso de esta semana seguirán realizando procedimientos en busca de pistas que puedan servir como pruebas del ilícito denunciado.

Hallaron una escopeta
Según consta en la denuncia que radicó el padre de la víctima, el acusado amenazó con una pistola calibre 11.25 a su hija para obligarla a subir a un auto y llevarla hasta su departamento. Fue así que no resultó extraño que un grupo de policías, bajo las órdenes del comisario José Luis Lobo, encontrara cajas con municiones de ese calibre.

En el informe oficial se detalla que, en total, se hallaron tres cajas con la capacidad de albergar 15 balas cada una. Dos de esas cajas estaban completas pero con vainas servidas, mientras que la tercera caja tenía sólo cinco proyectiles. Además de esto, se incautó una carabina calibre 22 que tenía puesto el cargador.

El procedimiento que llevó adelante la Policía comenzó a las 10.45 y duró hasta el mediodía. Luego de esto las pruebas fueron remitidas a Fiscalía IV, que trabaja en la investigación del caso. Según trascendió, las llaves del departamento habían quedado en poder del comisario Lobo el día que arrestaron al sospechoso. Después del allanamiento, fueron entregadas al yerno del detenido. A partir de ayer, la Fiscalía IV tiene un plazo de 10 días hábiles para solicitar la prisión preventiva del acusado. Mientras tanto continuará en calidad de aprehendido.

Le ofreció ayuda al padre
En su primera declaración el padre de la víctima contó que, el viernes al mediodía, él fue hasta la casa del ex policía para pedirle ayuda, porque su hija había desaparecido. En ese momento el hombre parecía no saber lo que había pasado. Incluso llegó a decirle que no se preocupara y le ofreció su ayuda para tratar de encontrarla. El ex sargento conocía a la menor porque mantiene una relación de amistad con la familia.